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viernes, febrero 14, 2014

El galpón


A Vicente, mi abuelo, que la semana que viene cumpliría ochenta.


El galpón de la casa de mi abuela siempre fue el terreno del misterio cuando era chica. Algunas ventanas estaban rotas de formas extrañas, como murciélagos volando, tenía un candado para que no pudieramos entrar solos -que igual, pesaba tanto que yo, con mis pocos años no podría haber corrido la puerta- y solo se entraba cuando había que buscar algo. En esos momentos, yo iba y acompañaba a quien entrara, fuera mi abuela o mi abuelo, en las tardes que pasaba en su casa mientras mis padres trabajaban. Adentro había sillas apiladas que solo usabamos en los cumpleaños o en fin de año, unas latas de pintura, algunas maderas y muchas herramientas de trabajo, que después se regalaron o se llevaron a otro lugar. Siempre había olor a humedad. Al costado tenía un baño al que nunca me dejaron entrar por miedo a que me lastimara. "El baño sucio" le decían, porque estaba abandonado, porque ya no tenía agua ni luz. Ese galpón había sido el taller de mi abuelo. Las fábricas de productos de corte -bueno, cuchillos, cuchillas, tijeras, esas cosas- traían sus lotes a afilar ahí. En el galpón trabajaban él y un par de empleados. Ahí, en el fondo de su casa. Pero después las fábricas empezaron a cerrar porque era más barato traer tijeras y cuchillos de afuera que hacerlos acá. Y esos que venían de afuera eran productos terminados, es decir afilados. Así fue como mi abuelo tuvo que cerrar el taller y dedicarse a otra cosa. Fue taxista, remisero, telefonista en una remisería hasta que se jubiló cuando yo era chica. El taller para ese entonces ya era el galpón y mis abuelos lo habían alquilado para guardar productos de perfumería. A veces nos regalaban las muestras de perfume que sobraban. Renovaron un par de veces el contrato y después de un tiempo, la empresa les informó que no iban a necesitar más del galpón. Para ese entonces mis tíos se estaban separando y usaron el galpón para guardar algunos muebles y ropa, que quedaron ahí durante más de una década.
Hace un par de años, con mi familia decidimos cambiar de casa, mudarnos -la que teníamos ya nos quedaba grande- y poco a poco fuimos embalando nuestras cosas en cajas,  que iban a parar, momentáneamente, también, al galpón. Ese mismo año, mi abuelo se enfermó. Al principio no sabían qué tenía, después le diagnosticaron cáncer. Lo operaron, le dieron de alta, volvió a quedar internado en pocos meses. Creo que el último recuerdo que tengo de él es en el hospital, un domingo de invierno. Lo fui a visitar y estaba contento: ganaba Boca. Dos semanas después murió. En ese momento el galpón estaba lleno de cajas, de nuestras cajas.
Nos mudamos el día que él hubiera cumplido años, el primer cumpleaños que no vivió. Curiosamente, ese día el galpón volvió a estar casi vacío, apenas quedaban ahí un par de pertenencias pequeñas, de la ex mujer de mi tío, que con el tiempo se llevó.
Las tormentas a lo largo de los años volaron algunas chapas del techo, los granizos agujereron otras y rompieron los vidrios. Poco a poco fuimos dejando de entrar al galpón y crecieron plantas en el piso y se empezaron a pudrir algunos restos de las cosas que nadie se había llevado de allí. La luz del sol dibuja formas extrañas en las paredes pero no llega a calentarlas ni a iluminar demasiado: basta con asomarse a la ventana para sentir un frío descomunal saliendo del galpón, sin importar la época del año.
El galpón es como el cuerpo de un muerto, helado, desintegrado y oscuro. El galpón fue decayendo de a poco, agonizó durante años. Y en ese primer cumpleaños sin mi abuelo, quedó vacío. El galpón murió cuando supo que había muerto mi abuelo.

10 comentarios:

El rey y señor de todos los panchos. dijo...

Tu historia me recordó a mi propio abuelo , el hospital..El también murió de cáncer..mis últimos recuerdos de eso son: el, postrado en su cama.Uno de esos recuerdos el esta consciente, cansado, muy cansado, indignado de que lo viéramos en ese estado..después le dieron el alta.
Al poco tiempo su enfermedad se hizo insostenible y la ultima vez que lo vi el no me vio, inconsciente y entubado..
Por eso es que recuerdo el paréntesis de eso cuando pienso en el. Estábamos todos ahí..era la casa de mi tía y ya no recuerdo si era un cumpleaños o una reunión, el se sintió mal y se fue a acostar y lo despedimos muy afectuosamente, cruzo la puerta, la puerta se cerro y esa fue (para mi) la ultima vez que lo vi..poco después lo internaron y finalmente murió. Hay que recordarlos con una sonrisa porque su muerte no fue lo mas importante..siempre tuve la teoría de que es mas importante el proceso de una historia que el final..por eso soy tan buen spoiler , soy inmune a los finales, porque no son lo que realmente importa.Por eso, es que este relato tuyo, en particular, me hizo acordar a mi abuelo, cuenta un proceso y algo mas..el galpon murio, pero sigue ahi, al igual que nuestros abuelos.
Fuera de eso..te falto nombrar la pista de scalextric gigante.

A girl called María dijo...

las historias de nuestros abuelos tienen bastante relación parece. Andá a saber si hasta no murieron el mismo año...
Pd: Pensé que el Rey de los panchos no le ponía tildes a las palabras. Me habré confundido de pancho (o de salchicha)

Agost dijo...

Este texto es super conmovedor, cálido aunque trate de algo triste, no sé cómo explicarlo...

Con respecto al té: Nonononoo, el Twinings no estaba barato! Todo lo contrario. Se ve que me expresé como el ogt.

Besos

El rey. dijo...

El Rey de todos los panchos aprendió a usar el corrector de google chrome.

Anónimo dijo...

Qué ternura... me conmueve tanto la muerte de un viejo choto.

A girl called María dijo...

@Anónimo:
http://i.imgur.com/Y75wwCz.jpg

Raskolnikov de adrogue. dijo...

anonimo, yo se quien sos, vos sabes quien soy... y vos sabes que la gente como vos, tiene lo que se merece.

A girl called María dijo...

Raskolnikov, sos vos, el rey de todos los panchos?
PD: No creo que sepas quien es anónimo! ni yo lo sé

Bella Rodriguez dijo...

En la casa que vivian mis abuelos antes tambien tenian un galpon de ese tipo, lleno de mugre y cosas y nunca nos dejaban entrar solos (siempre nos metiamos igual por algun hueco jaja). Luego ellos se mudaron y ahora el galpon no existe mas, lo demolieron junto con la casa. Siempre digo que voy a sacar una foto actual para poner a la par de una vieja y cuelgo.
Saludos!

Anónimo dijo...

Oh, si, lo se. y es raskolnikov de adrogue , el rey de todos los panchos es raskolnikov a secas.