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martes, septiembre 03, 2013

La gata

se escuchó el grito -porque era más que un maullido- desgarrado de una gata herida y entonces todos los perros del corazón de la manzana ladraron al unísono.
Todos los perros se quisieron atribuir ese grito y la gata ya callada no se hizo cargo de nada.
No dijo que sí ni que no.
Seguramente sonrío.
Y se paseó por las medianeras para que alguno de los perros, despabilados ya, le clave sus colmillos, la transforme en su cena.

1 comentario:

Lisandro Berenguer dijo...

"y la gata ya callada no se hizo cargo de nada" suena muy bien.