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lunes, septiembre 09, 2013

Colectivaizeishon (1)

 I

Ayer fue mi cumpleaños. Como resulta inevitable en todos mis cumpleaños desde que tengo memoria, recibí un libro. Todos los años recibo por lo menos un libro. Digo que es inevitable porque disfruto de la lectura desde muy pequeña y -para colmo- en 2009 pasé a engrosar la lista de personas que estudian Letras. Ese año, para mi cumpleaños, recibí, entre otros, los mejores regalos de la historia: dos libros (No me esperen en Abril, de Bryce Echenique, Papeles inesperados de Cortázar) y un teléfono de hamburguesa. Un libro me lo regaló quien era mi novio en esa época, el otro mi tío y el teléfono, quien sería mi novio en no mucho tiempo y con quien planearía una vida eterna de felicidad. Bueno, hoy por hoy mi tío está muerto,ese primer novio es uno de mis mejores amigos y con el de la vida eterna de felicidad ya no hablo. En esa ocasión, mi tío le dijo a quien era mi novio (nota de color: se llaman igual) que era fácil regalarle algo a una estudiante de Letras, porque "un buen libro nunca está de más". Su interlocutor estuvo de acuerdo.
Ayer, cuatro años más tarde, en el día de mi cumpleaños, mi ahora novio (que no es ninguno de los anteriores) me regaló Colectivaizeishon, de Daniel Tunnard.

II

Colectivaizeishon es el libro resultante del proyecto de Daniel Tunnard - inglés radicado en Buenos Aires desde hace más de una década- de tomarse todos los bondis porteños. Yo conocía la historia: hace un tiempo (¿un año, un año y medio?) me crucé con su blog, en el que iba recopilando esas crónicas y escritos que luego se transformaron en Colectivaizeishon. Pero no sabía que  había salido el libro. Ni siquiera que ese blog que tanto leí y comenté iba a transformarse en un libro. El regalo fue una linda sorpresa.

III
Empiezo a leerlo en un colectivo, como corresponde. En mi colectivo preferido (123, no sé qué haría sin vos).  Fanática como soy de la literatura que abarca los espacios del transporte público -sobre todo del formato crónica / diario de viajes / símil- pasé todo el trayecto de mi casa al subte y del subte al trabajo leyendo. Para que lea en el subte B de las nueve y media de la mañana (es decir, viajando de parada y asfixiándome) el libro me tiene que atrapar mucho. Razones, muchas:  yo también quise tener un blog sobre mis aventuras en el bondi, pero lo dejé a la mitad como casi todo, porque yo también me tomé el 7 equivocado y en lugar de terminar en Parque Avellaneda terminé en Barrio Samoré, porque yo también escuché la de "el 86 cuando juega Boca no sale" (aunque nunca tuve que esperarlo, el 53 es el que me lleva a casa, y si habré escrito sobre el, viva la polisemia, etc...), porque también tuve anécdotas de bondi a rolete, porque de repente levanto la cabeza y no sabía donde estaba -hago el mismo viaje todos los días- hasta que comprendí que estaba en Devoto y que acababa de leer algo similar en el libro.  Hasta hay una mención a Puán (graciosísima). Decido entonces que quiero escribir una reseña sobre Colectivaizeishon cuando lo termine de leer. Esta, por ende, no es la reseña.

IV

Pero más allá de la experiencia personal, del gusto, de las pasiones ¿Por qué escribir al respecto? Porque me interesan ciertos ejes: la desmitificación de Buenos Aires como ciudad de la muerte, criminal y asesina; el mecanismo de los lugares comunes; la puesta en debate de los prejuicios,  la mirada foránea / virgen como posibilidad de literatura; los juegos de la lengua, del inglés y del español; la construcción del libro no como un mero relevamiento de cuestiones del transporte, sino como aquello originado en el lapso del viaje en colectivo, las observaciones, las preguntas, las asociaciones y las distracciones que desvían la mirada de la ventanilla a otros mundos. Seguramente no pueda acaparar todo y deba elegir algún eje o quizás dos. Pero, como dijo no me acuerdo quien, la base está.

2 comentarios:

Tunnard dijo...

Gracias.

Brian Janchez dijo...

Creo que 8 de mis primeras 10 veces solo en un colectivo son o fueron anecdotas. se deberia hacer un festival de historias de bondi.
Brian.