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lunes, julio 15, 2013

La bella y su bestia

el pez por la boca muere
 también algunas mujeres
que la mantienen sellada
hasta que ya no pueden
 y dejan entrar los labios,
la lengua, la leche.

 promesas silenciosas
y silencioso el deseo
tras la cárcel de los dientes
 la máquina sedienta
que es la mente
bebe lo vedado
con los ojos ardientes
 mientras el dedo en la llaga
que es dedo en el sexo
 no logra ahuyentar
la imagen naciente

¡ay! suspira el pez
que nada en su mar de sueño
 inducido por los roces
 entre la risa y lo prohibido
 juego sádico de intentar
morder la manzana más traidora
y por eso más lejana
adicción recurrente de anhelar
aquello fuera del alcance

y en el torbellino caliente
del gemido contenido
 las manos reemplazan al otro
 y recorren el cuerpo,
proveen el gozo
para asi encerrar, de nuevo
al deseo - espada
a la bestia domada.

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