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miércoles, marzo 20, 2013

Bienvenidos al lugar donde las esperanzas se pierden

Estoy en la primera clase de Teoría y Análisis literario, que sin embargo no es mi primera clase de esta materia. Hace tres años, con 19 primaveras y una virginidad académica enorme sí era mi primera clase.
Tengo tres años más. Tengo un trabajo administrativo, vida de oficina. Tengo la mitad exacta de la carrera hecha. Tengo cuatro-o quizás solo tres- kilos más que hace tres años. Tengo otro novio (y está acá, sentado adelante de mí). Tengo más cansancio, una cuenta a mi nombre en un banco. Y estoy acá. ¿Qué hago acá? Me río de la clase, miro el aula -la misma que hace tres años, pintada, con otros bancos- repleta como siempre pero como ya no acostumbro.
Miro, escucho, es todo tan nuevo para todos y yo ya me empiezo a sentir vieja acá adentro; podría incluso recibirme este año pero no, no sucederá. Y yo siento que hay algo que me devuelve esta misma aula, con los mismos profesores y los mismos chistes sobre el chisme. Busco algo perdido,  sé si el tiempo, la belleza o la ilusión. Escribo en un celular pero todavía dibujo  las hojas de los cuadernos cuando me aburro de la clase o cuando no tomo nota; ahora sé hacer grullas que encima vuelan, ahora soy una psicoanalizada más.  Y volver aquí puede que sea volver a aquel tiempo distinto, ni tan cercano ni lejano, porque todo era nuevo, porque todo era sueño. Y todavía creía en la inmutabilidad de la felicidad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Levantate de la silla y vola.