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viernes, enero 11, 2013

La Tav*

La candente mañana de enero
en que tu amor por mí murió
después de una imperiosa agonía...
que se rebajó a cada instante
al sentimentalismo y al miedo
quise hurgar en el recuento de los días
hallar el instante en que la llama
había comenzado a menguar;
en que notamos resignados
que el fin echaba raíces
y que la vida
comenzaba a decaer,
recordé el terror a las casas derrumbadas
a los negocios que quebraban,
pensé en tus llamadas nulas,
en tu fingido olvido
en la leve esperanza de tu regreso
en el fantasmagórico último adiós,
y supe que no quedaba oxígeno
frente a tu último silencio
que eran inútiles las bocanadas
porque se arrastraba nuestro abandono
y envenenaba
 los caramelos de limón
y las navidades

otra candente mañana de enero,
(con el sol en remolinos)
noté que los vagones de chapa
de la estación Federico Lacroze
habían sido pintados de no sé qué color
y el hecho me dolió,
pues comprendí que el incesante y vasto universo 
ya se apartaba de nosotros
 y que ese cambio era el primero 
de una serie infinita...
como la vida que habíamos planeado vivir
como los ladrillos uno sobre otro
que jamás existieron,
o como esa pena marítima
que nos bañó una tarde entera
sobre la gomaespuma degradada
y las sábanas mordidas
hasta que se volvió insportable
y hubo que pasar el umbral cabizbajos
y repetir mil veces la despedida

"Cambiará nuestro universo pero yo no", 
sollocé con melancólica desesperación,
cuando te escribí por la noche un mensaje,
jurándote estar mejor,
y el día  siguiente
hundida en el cuero y el calor y el llanto,
comprendí para siempre
que nuestra muerte
no había podido ser más
que en una mañana candente
tras una imperiosa agonía:
eras mi Beatriz Viterbo,
desencadenante de escritura
y obsesión melancólica,
locura,
pero estaba condenada
a no poder apropiarme
con mi boca del otro final;
¡Afortunada de mí,
si pudiera algún día, decir:
"Nuestra mente es porosa para el olvido; 
yo mismo estoy falseando y perdiendo,
 bajo la trágica erosión de los años, 
los rasgos de mi Beatriz."!





*Para que esto tenga sentido, cfr. El Aleph, Borges.

2 comentarios:

Respirando entre palabras. dijo...

Para que esto tenga sentido, solo hay que saber sentir-lo...

Lindo no, PRECIOSO!!!

Besos

Alan Christian dijo...

Se nota que sos de una zona por la cual pasa el Urquiza. Lástima lo triste de la historia pero muy buena tu forma de escribir literatura. Estoy muy entretenido leyendo tu blog. Saludos.