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viernes, diciembre 28, 2012

Nueva Metropol devora al Sargento Cabral

Cuando vi el nuevo 182 saliendo de la terminar con la gente adentro y el cartel luminoso, temblé un poco y los ojos pestañearon varias veces. No de sorpresa sino de recuerdo, pensé en los 326 verdes del cuento que fueron poniéndose rojos y el Urquiza color crema y nación que se fueron pintando de amarillo privatización.
Los colectivos chiquititos, los trenes, todo eso representaba un fin, muertes graduales, cánceres letales. Ahora no comprendo si esto me aleja del tiempo aquel de los parques, las lluvias de verano y el chipa más rico de la ciudad o hay algo más, Lacroze-Lacarra, el secundario nocturno y las despedidas adolescentes. Quizás las pantallas luminosas rompiendo la noche. El blanco comiéndose el rojo. El ruido y la urbe canibal atacando las casitas bajas, los pozos de Marconi, la espera interminable.
O solo la nostalgia.

2 comentarios:

efedėfede dijo...

erase en el oeste

Alan Christian dijo...

Muy bueno lo tuyo. Me gusta mucho ese tipo de literatura que habla acerca de la cosas de la vida y la ciudad. Yo tengo ese estilo. Seguí así. Las generaciones futuras nos van a tomar como testimonio de una época (me apasiona el tema de las costumbres y los estilos de vida). Saludos.