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viernes, abril 20, 2012

"niebla ¿y humo? en Buenos Aires"

... decían los titulares. Puedo con la niebla de abril, pero no con el humo de abril bisiesto; puedo respirar esa humedad pegajosa pero ya no creo poder, de nuevo sentir como el humo invade las vías, como el humo tapa el sol, tapa mis ojos. Y yo estoy acá, hablando de repeticiones otra vez, en una prosa apelmazada y extraña, en un limbo del que no puedo salir, pues ya el verso se me ha reconstruído, ya la poesía se me escapó y todo lo que quiero decir con ella resulta forzado, resulta extraño a su forma, horrible, horrible, horrible. Y en la prosa me hallo perdida, soy una exiliada que se transformó en extranjera. Ya no pertenezco a ninguno de esos mundos y me condeno así a un silencio que tampoco puedo soportar. No sé decir en prosa ni en verso hoy por hoy, algo le pasó a la sangre. Quiero decir pero estoy en el campo del silencio pues si no es en prosa y tampoco en verso, no me queda forma. Intento volver a alguno de los universos o inventar uno nuevo. Inventar donde ya nada se puede inventar, donde lo que hace milenios ha muerto, es la originalidad.

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