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jueves, marzo 22, 2012

Si te escribo te escribo mentiras, pasás a través de la puerta y te escribo silencios, mirás por los cristales infranquentbles y te escribo el deseo con los ojos, es que acá no puede hacerse otra cosa que escribir que equivale a callar, a un anonimato atroz y a los pasos perdidos, a los roces del aire, al café derramándose caliente. No tenés nombre, quizás sea salvación. Yo te hablo para que nunca lo sepas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

soberbio!
trb
pd: a veces el nombre es tan sólo el envoltorio, la persona no suele necesitar adorno alguno

Quappi dijo...

"yo te hablo para que nunca lo sepas" <3