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martes, marzo 20, 2012

La rutina

Viste mutar la ciudad, en esos rincones en donde se vuelve más silenciosa y las calles se angostan y en donde las luces se apagan a veces. Te viste viviendo, vagando, en una fábrica de cigarrillos devenida academia, mudaste de alma y aprendiste a olvidar, a confesar. Tomar el colectivo en medio de la misma noche siempre, bajo el árbol que tantas veces cambió sus hojas y siempre allí están estremeciéndose con el mismo viento que sopla. Te mojó la lluvia, viste cerrarse los quioscos y las librerías, derrumbarse las viejas casonas, crecer torres. Ahora estás descubriendo qué se siente ser uno solo, viviendo el silencio y la piel helada. El mismo camino lo recorrés, aún, y en ese trayecto miles de horas perdiste, perdí, pensando en lo mismo, desde siempre, y ahora te acostumbrás a querer no pensar, llenar todas esas vueltas y esas calles con esa tinta blanca que todo lo absorbe. Las estrellas, la avenida que es frontera, la luna, la gente sentada en la vereda. Las mañanas, las tardes, las noches: viste amanecer cuando el otoño era joven como vos, viste atardeceres y cerrados cielos negros. Estas letras caen en el silencio tan nuevo. Mis letras, mis letras. Vi nucas predichas alguna vez, imaginé historias, lloré una mañana de lluvia. Y los poemas, y la amistad, y los besos furtivos. Y la rutina, y todo es la rutina, mía, que adquirí.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

la rutina como rito gris, no
la rutina como costumbre repetida pero elegida, sí!
está en nosotr@s darle la vuelta
creo
trb

.Fémina. dijo...

Me encantó. ¿Me habré sentido identificada? Puede ser...