Buscar en este blog

sábado, febrero 04, 2012

La laguna

La última vez la laguna era un espejo.
Recuerdo de ese viaje la necesidad de realizarlo, la exactitud de la chance, las respuestas convenientes y su previa búsqueda, las paredes que unían nombres; pero había sumido en el olvido a la laguna.
Ahora que la veo, seca, vacía y lejana, rodeada por el humo o la neblina (y de repente, el humo en el viaje anterior, etc.) volvió a mi recuerdo el espejo magnífico que hace cuatro años había sentido la necesidad de fotografiar y que, al mirar esas imagenes luego, me sentí decepcionada porque no retrataban la belleza real del panorama: lo indefinido, la desaparición del horizonte, el espectáculo de un único cielo que era también agua y a la vez radiante y cegadora luz.
En ese viaje me convencí de respuestas convenientes y me encargué de hacerlas funcionar. Supongo que tomé decisiones y luego me enteré de que había dolores y almas y sentimientos que me eran ocultos y lo que pasó luego es que llovía y llovió y llovió toda el agua inabarcable de la laguna. Por eso ahora está seca. Vacía y la tierra resquebrajada y el cielo ya no es lo mismo que la paz del agua.
Quizás yo sea la laguna.

28.1.12 // Junín

No hay comentarios.: