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viernes, febrero 24, 2012

Híbrido

Soñé con gente de rostro equivocado, con ternuras pretéritas en ojos violentos, con aguas y mármoles. Soñé con lo diminuto, con el nombre ínfimo, con el alma puesta en otro lugar, como en la ficción que tantas veces escribí, vi el amor contenido en erróneo cuerpo y era otra la altura y otros los gestos y también otros los rasgos, menos ajados por el tiempo y la distancia de siempre, como el ideal eterno; la musa imaginaria que tiene nombre y apellido pero ya no es la que permanece viva y sin embargo no tiene tumba, tampoco.
Confusiones, edificios fusionados por el recuerdo, la costumbre y la anécdota, roces leves, infantiles, plagados de dulce tristeza, de inocencia temerosa y de infranquentables miedos. Pero por sobre todas las cosas, soñé con esa identidad difusa que solo en sueños da respuestas, porque despiertas aún me las debe. Y esta vez solo sé que no sé qué quiso decirme.

1 comentario:

Rayuela dijo...

me gustaron tus palabras


abrazo*