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domingo, febrero 05, 2012

domingo y soledad, son sinónimos pero hoy se intensifican mutuamente y en cada silencio que llena el aire y por cada paso que doy sola en las baldosas y las escaleras y los sillones vacíos y el sol radiante que se rie de mi; en todo eso corre el viento vomitivo de lo triste y de los brazos perdidos y solo los fantasmas (¡solo los fantasmas con sus voces!) reaparecen rodeándome, recordando cada instante propio o ajeno, cada historia vivida o escuchada y todo en el silencio, el silencio el silencio apenas interrumpido por ese traqueteo espasmódico y metálico, misterio o no tanto; se hirvió el agua para mi té en soledad. Y es domingo.

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