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sábado, enero 14, 2012

Y la vida eterna, amén.

el día que te mueras,
permanecerás, como nunca, vivo
por cada letra que esconde tu nombre
por cada palabra que te escribo

ignorante vitalicio de mis dichos,
si me diste la muerte eterna,
la inmortalidad fue mi respuesta;
el día que te mueras,
cuando seas alimento de la tierra
continuaras renaciendo cada día
seguiré dándote vida
mientras mantenga la mía

y cuando yo ya no respire
y por ende ya no escriba
aún estarás respirando
en cada ser que, mis palabras,
perciba.

pero no sonrías, amigo
no es esta inmortalidad un premio,
es meramente perenne denuncia
atravesando los milenios.



2 comentarios:

El Poeta Maldito dijo...

Nunca nadie se pregunta para qué vivir por siempre.

Sus palabras tienen un aire de "romantiscismo".

GTyP dijo...

flojo, pero me gusto la interpretacion falica que le di a la egunda parte del segundo parrafo.

Quiero que me vengan a configurar la maquina!!!!