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martes, enero 31, 2012

Diario de un viaje propio, día 4

El día de hoy fue una clara mejoría, digamos. Veinte grados menos que ayer, mucho viento, voy a ir al cine a ver Sherlock Holmes y la tarde estuvo bastante buena, viendo un loco cabildo en el medio de la nada y visitando un planetario. Además, recibí mensajes del mundo exterior (más, en realidad, o mejor dicho de más personas) lo que me alegró, especialmente aquel de mi compañera de trabajo comentándome sobre un hilarante titular de Crónica.
Ayer todo terminó de manera muy ridícula. Mientras me bañaba, pensaba -porque eso hace uno al bañarse- que me resultaría imposible ver La boda de mi mejor amigo a causa de la escena del barco que siempre me sensibiliza un poco y posiblemente ahora podría sensibilizarme más. Sin embargo, me alegré de que no la estuvieran dando en la tv desde hacía unos buenos meses.
Mientras cenabamos, haciendo zapping pasa el canal zonal... La boda de mi mejor amigo, empezando la escena del barco. Primero grité "dejen acá" y al rato me retracté. Solo volví cuando estuve segura de que la escena hubiera terminado. No dejó de sorprenderme igual la entera secuencia. Chistes de la vida, lo que le dicen.
A la madrugada un viento descomunal se levantó y el frío (o al menos lo más parecido al frío en pleno verano, cuando ayer hacía 34º) llegó. Debo admitir que ese tipo de cosas me ponen contenta.
Sin más que decir, me despido hasta el próximo día, aunque seguramente para mañana ya no tenga internet.

2 comentarios:

GTyP dijo...

en San Luis hay cines?? zarpado...

¿Lesbiana? dijo...

"Mientras me bañaba, pensaba -porque eso hace uno al bañarse-". El baño es el lugar moderno de la filosofía. O algo parecido a la filosofía. Cuando lleguemos a un estado mayor de estupidez, ya sabemos qué hacer: encerramos a todos en los baños.