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jueves, enero 26, 2012

Batalla naval

He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest,
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last for ever: I was wrong

W. H. Auden





Me mintieron las estrellas
y los gritos de los vientos
y todas esas voces que juraban
que lo eterno era eso
que ya no es nada
o que no es eso ni es esto
a menos que los pedazos
y las astillas se puedan llamar restos,
-pero que astillas y pedazos
sean restos de algo tan sublime
no solo es estúpido,
imbécil,
es una falta de respeto-
restos del naufragio más triste del mundo
de la soledad más grande del universo
porque es incierto lo perdido
es más que lo que pueda ser nombrado,
una historia que parecía moldeada
por divinos artesanos
por sabios que
-perplejos-
ahora se saben equivocados

¡y si ellos están perplejos
y si ellos también erraron
no me pidan que no sufra!
que no inunde toda la ciudad
y cada valle y cada espacio
con mi llanto infinito y profuso;
que no arañe con mis manos
los terrenos que tus caricias
alguna vez, poblaron,
que no recuerde tus besos
y todo tu cuerpo,
extrañándolos tan temprano
y por favor
que nadie me obligue
a dejar de gritar en vano,
o a que dejen de vomitar mis manos
porque es el único remedio útil:
el papiro que será testigo
de como se dobla el último mástil
y cómo el océano nos engulle
en contra de lo prometido;
juntos y más tristes que nunca
gritamos "¡barco hundido!"




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