Buscar en este blog

jueves, diciembre 22, 2011

Segunda vez

las balas (arañas), las balas veloces ya son dos; ahora poco a poco en presente se fagocitan los colores de la historia y de nuevo; pavor al día en que finalmente todo quede sumido en el ayer y amarillo amarillo te hayas comido mi alma.
¿Te vas a beber de nuevo
mi
sangre?
¿Se van a abrir mis venas y el torrente será la pintura que cubra todo lentamente?
Y me desangraré, en futuro imperfecto.
Mis uñas feroces no soportan el hierro, se doblegan ante el paso del tiempo; pero si fueran filosas cuchillas perennes, si fueran garras inmortales entonces levantarían las capas de años y de horrores, fobias; detendrían los oleajes.
Un día más cambia toda la historia. Y las balas cambiando el color, mudando la piel, también.
Arañas, arañas, las deseo.
Detengan la arena del camaleón.

1 comentario:

El Poeta Maldito dijo...

Uf! Como que me movió el alma de un sacudón, no capto del todo el sentido pero es innegable que es intenso.
Un consejo: no lo cargues de adjetivos, medio que empasta el texto, el único ejemplo es en "cuchillas".

Saludos.