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jueves, noviembre 03, 2011

Primaveras de plomo

tengo un cuerpo de mármol
y la sangre de plomo en mis venas
hace cosquillas por mis brazos,
la gravedad sobre mí imprime su halo
me regala su enredadera invisible:
estoy encadenada a un suelo vasto
estoy nadando en un mar extraño
como el dulce de una fruta
pegajoso, espeso, insoportable,
asfixiante
empalagoso.

Mi carne se derrite
entre los vahos de este pantano
de cemento y vías vibrantes;
me ahogo,
se escurre mi alma
y me vuelvo, sin poder gritarlo
algo más inerte que una muerta:
ya no son yo misma,
ahora soy una estatua

2 comentarios:

El Poeta Maldito dijo...

En la parte del dulce de fruta, se entusiasmo con los adjetivos.

La verdad me encantaron sus palabras.
Me quedé pensando cuando leí: "tengo un cuerpo de marmol...", lo relacioné con la muerte, por eso al final lo percibí como redundante, pero no sé.

Igual me encanta.

dijo...

¡guau!