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lunes, septiembre 19, 2011

El aleph

Algo que me aterroriza y a la vez me fascina en la vida, es como los recuerdos muchas veces terminan ocultándose tras otros más nuevos a los que se les ocurre suceder en el mismo espacio y de la misma manera, como ciertas circunstancias fagocitan antiguas memorias y usurpan sus lugares, confundiendo vivencias, cambiando nombres.
Pensando, el otro día, me di cuenta de que esas situaciones, ese reemplazo silencioso y terrorífico al mismo tiempo, me recordaba mucho al inicio de El Aleph, de Borges:

"La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita."


Hace poco tiempo, caminando por rutas mil veces transitadas, me di cuenta de que estaba viviendo un momento como ese que Borges relata, el de la muerte, el cambio, los carteles. Y fue curioso, peculiar. Un tanto triste, también.

3 comentarios:

Capitán Gárgara dijo...

Lindo cuento ese. Este es otro que a mi me moviliza sentimiento parecidos.

"-Tienes el pan ahí, sobre el mantel -dice Johnny mirando el aire-. Es una cosa sólida, no se puede negar, con un color bellísimo, un perfume. Algo que no soy yo, algo distinto, fuera de mí. Pero si lo toco, si estiro los dedos y lo agarro, entonces hay algo que cambia, ¿no te parece? El pan está fuera de mí, pero lo toco con los dedos, lo siento, siento que eso es el mundo, pero si yo puedo tocarlo y sentirlo, entonces no se puede decir realmente que sea otra cosa, o ¿tú crees que se puede decir?
-Querido, hace miles de años que un montón de barbudos se vienen rompiendo la cabeza para resolver el problema.
-En el pan es de día -murmura Johnny, tapándose la cara-, Y yo me atrevo a tocarlo, a cortarlo en dos, a metérmelo en la boca. No pasa nada, ya sé: eso es lo terrible. ¿Te das cuenta de que es terrible que no pase nada? Cortas el pan, le clavas el cuchillo, y todo sigue como antes. Yo no comprendo, Bruno."

El Poeta Maldito dijo...

Interesante, aunque es difícil que ocurra lo que dicen los libros y menos lo que proviene de la mente de Jorge Luis.

GTyP dijo...

Yo lo veo tan posible como la inminente extincion de nuestra raza.
Patapufete.