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sábado, septiembre 10, 2011

El abismo

el horror de ver despedazarse como si fueran vidrio en el cielo los futuros que nunca sucedieron. Imaginar la lucha y los estragos, el dolor de las muertes; todas esas fotos que se velan y todos esos paisajes que de la memoria se arrancan antes de haber sido vistos por los ojos. Tus manos ya no son tus manos ni tus labios le conciernen a tu boca, como si serpientes de mentira fueran los brazos, las lenguas, las palabras. Las palabras que no son ya transparentes, las palabras que son eco que son costumbre. A partir de que el terremoto arremete y las tempestades inundan y ahogan, el universo se vuelve hostil. Nuestro universo se ha vuelto árido y los planetas, distantes. Como un espejo que poco a poco se empaña para mancharse, para romperse. Como los presagios de terror de las sibilas. Como si la caída hubiera comenzado y solo pueda detenerla, detenernos, el abismo. Y esto, pesadilla, letras inútiles. Esto, todo esto, más que realidad -uno desea- es miedo. Miedo a los precipicios y a las ausencias. Horror vacui.

1 comentario:

El Poeta Maldito dijo...

Las palabras no son inútiles, al menos las de este tipo, me niego a considerar algo así.

Me encantó.