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viernes, septiembre 16, 2011

Cambios

Es todo raro, la autopista que sobrevuela la plaza de los Virreyes, el sur y la melancolía. Extraños son los edificios celestes y el parque desde arriba, ya la lluvia de verano difícilmente me encontrará transitando la avenida (de la que no puedo escapar, con cambio de nombres o sin él) y los empedrados de Mataderos no verán mi sonrisa desplegarse por ese cielo celeste de los límites de la capital. Todos los días, ya no, visitaré las paredes eternas de moldes y de tazas y teteras y campanas, ni el frío de un subsuelo humeante ni el guiso un lunes y el jueves naranjas de pollo. El cambio, crecer. Un nuevo espacio, las chances que nacen.
Y si algo extrañaré será esa idílica circunstancia por la que muchos luchan, con la que muchos sueñan, pero que en rincones y en esquinas es real. En ese rincón y en esa esquina.
Volver siempre se vuelve, aunque ya no será todos los días. Y por cuando la curva viene por los aires, veré los viejos colectivos y los árboles y los edificios, los gigantes edificios. Quizás siempre seré una estúpida nostálgica.

1 comentario:

El Poeta Maldito dijo...

A mi también me apena ver esto de que los edificios se estén comiendo la esencia del barrio y lentamente van devorando la carne de la calle. Viví un tiempo en Mataderos y me robó el corazón tanta calle, y me mata ver que cada vez el margen es mas corto.
Si usted es una estúpida nostálgica, ahora somos dos.

Me encantaron sus palabras.