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domingo, agosto 28, 2011

Traidores a sangre

Darán en algún momento
las doce de algún día;
yo no te contaré nunca que escribí
en un cuaderno oculto
con sangre y tinta de muerte,
que al amor que comprendía
iba a dejarlo para siempre.

y hay gente que ama cuando ya no quedan rayos
hay personas que adoran cuando persiste la tormenta
y hay gente que escribe,
hay gente que habla
hay tantos que no saben ocultar
con clemencia
sus peripecias en la cama

con tantas páginas públicas
te confieso la privada
quizás solo en esta mentira
que como prueba
nunca podrá ser tomada

el día en que supe que te amaba
sufrí tanto
-condenada-
que juré nunca más tocarte
ni con los ojos ni con la mente
ni con mis manos desplegadas

bastaron días apenas,
apenas más que quince menos que veinte
lloraba y éramos nuestros;
aquella locura con fundamentos
se despedazaba contra el cielo, inconsciente


a veces creo que tus sábanas
saben más de mí
que todas las palabras,
tu paredes que no hablan podrían contar
la debilidad más extrema y todas mis falencias
cada extremo cada parte
el piso el techo de tu pieza
saben que mi cuerpo nunca pudo
oponer a tus pupilas resistencia

escribí ya tan lejana aquella noche
que ninguno de tus brazos
volvería a saber de mí
ahora te lo confieso:
¡fue tan triste y tan horrible
saber que te amaba así!

y asegurarse de que las promesas
que más suelo romper
son las que me tienen de testigo
infames, todas mis traiciones
a vos te tienen de motivo.



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