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jueves, agosto 18, 2011

Sur le mort

Morirse es tan posible como cruzar una esquina y hacer el amor con un colectivo, como los carteles ineptos que vuelan con las tormentas y se estrellan con las cabelleras o los rosarios que penden de los cuellos. La forma más eficaz de no morirse es estar muerto, pues la vida es la parca en cada resquicio de los días. Nos morimos sentados parados acostados despiertos durmiendo soñando solos acompañados; nos morimos de cualquier manera y lo único certero es justamente, que morimos. Cada comida es veneno, cada placer es un ataque al corazón. La muerte es la amiga que se lanza por los aires cuando nosotros pasamos, es la conductora del tren que descarrila y la bala perdida que nos alcanza. La muerte es todo y no podemos huir de ella. Por eso vivir es morir, no hay diferencia. Por eso lo único que nos consume es la vida, nosotros nada consumimos. Elegir la autodestrucción es equivalente a simplemente respirar: después de todo, autodestruirse es despertarse todas las mañanas, tomar un café o caminar por la vereda. Cada uno elige la mejor manera de vivir hasta que la vida nos mate, hasta que la muerte se haga viva. Entonces nada es veneno si todo lo es. Nada será dañino si dañina es la existencia. Nuestras mentes son libres de hacer con los cuerpos propios lo que se quiera hacer, porque llanamente nada será peor que otra cosa: la muerte está latente en todo paso, en toda acción y elección. Potencialmente, estamos muertos. Y nada es más mortal que nosotros mismos.

2 comentarios:

Capitán Gárgara dijo...

Fuuu, que oscura.

La finitud, ¡qué tema!

El ser humano es el ser, cuya finitud lo lleva a preguntarse por el sentido del ser. La pregunta más lógica de cualquier alma sensible sería qué sentido tiene la vida.

El Poeta Maldito dijo...

Es verdad lo que usted dice. Puesto que el mismo oxígeno que nos permite vivir es lo que a la vez nos está consumiendo, nos va degradando lentamente.
Ahora tampoco hay que entender esto como, haga lo que haga no tiene sentido. pienso que lo poco que tenemos en nuestras manos, en relación a este tema, es que tenemos la decisión, pensando en la muerte natural, de alivianar o hacerla mas denso el desenlace. Obviamente lo que cae en nuestra responsabilidad, si cae un rayo del cielo, por mas que coma sano, me va a hacer mierda igual. Digo, sacando estos infortunios puntuales, de lo que no depende de nosotros, no podemos hacer nada, ni siquiera preocuparnos, si me cae un rayo, ya está. Pero lo que sujeta nuestra resposabilidad, podemos pensar en nuestra salud, sé que voy a morir. de una u otra manera, el fin es ineludible, ahora tengo la posibilidad de si alcanzo una muerte natural, de que esta sea densa o mas liviana, cierta parte del sufrimiento cae en nuestras manos.