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martes, agosto 23, 2011

Esmeraldas de azucar

ser tan joven,
saltar las cuerdas
y ver en un quiosco una campera
y en la campera de color
un par de ojos haciendo juego;
entonces la cuerda se rompe y se deja ver
del otro lado del universo
una forma de salir
o de volver.

Lo diminuto de los cuerpos y los silencios,
esas distancias siempre tan metafóricas
porque en realidad son dos nuestras cuadras,
son doscientos nuestros metros
y sin embargo tu existencia se remite a la ausencia,
a las casualidades en transportes, a los domingos en bicicleta,
a la aparición repentina, como siempre,
a tu pelo inesperado
a las tazas:
las tazas de té o de café que no tomamos

por siempre, para siempre,
la razón por la que aprendí a navegar
la canción que me enseñó a patear
todo las rocas que me hacían mal;
para toda la eternidad
se puede tener
-como vos-
la misma edad,
detenida en las baldosas monocromáticas,
y en esos pasillos que otros
antes y después
se preocuparon por usurpar
lograron ocupar.
Pero vas a seguir teniendo tu voz, tu rostro
tu música única,
tu victoriosa solemnidad
de haber enseñado a una oruga
que para las alas solo hay que esperar
que las mariposas nacen, con el tiempo
y que los mejores recuerdos son los que no nos saben perturbar

la dulzura de la inocencia,
y lo impoluto de los sueños
merecieron albergar
tu nombre
tu pronominal nombre
porque yo siempre fui primera
vos tercera
singular
jamás segunda, jamás plural
jamás intercambio
-real, aceptado, social-
sólo palabras
ideas
luz
poesía
por sobre todas las cosas
¡la salida, la alegría!

eterna gratitud,
mi revolución francesa
¡independencia!
una bandera inglesa,
un enano de jardín;
tu silueta solo recortada en mi memoria
más que persona,
ángel,
balsa,
ficción jamás historia

no hay castillos con nuestra vida
pero de las flores de mi primavera,
de las futuras maravillas,
de todas fuiste
-gracias-
semilla




1 comentario:

El Poeta Maldito dijo...

Me gusta, me molesta ese sonido que produce la rima, creo innecesaria porque el texto tiene ritmo en sí.
Las imágenes del final son deslumbrantes:

"una bandera inglesa,
un enano de jardín;
tu silueta solo recortada en mi memoria
más que persona,
ángel,
balsa,
ficción jamás historia..."