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domingo, junio 19, 2011

Jardines floridos en los quilmeños robos

No voy a decir nada trascendente. Absolutamente nada. Hay un libro que fue best-seller y debo leer para Argentina II. La historia me da igual, el libro también podría darme igual, sin embargo detesto a Rodolfo no por sus alevosas crueldades, sino por los mundos (sí, múltiples, similares pero diferentes y distantes al mismo tiempo) a los que me remite. También detesto un poco a Samantha porque Carmen quiere decir poema y porque en el fondo hay algo de Samantha que anida en una parte de mí, aunque sea en mis uñas. Con esto quiero decir que podría darme igual el libro pero sus personajes logran que me enrede un poco con él. Y es trágico, como todo en la literatura. No puedo escapar de ella ni de sus efectos. Compenetrarme. No puedo evitar odiar a partir de ella, olvidar o recordar o simplemente, desear reprochar en unos minutos con lascivos silencios y sueños enmancipatorios que expresaré solo para traicionarlos.
Hay un mundo en que me encierro y a partir del cual libero mis quietudes y me inquieto. Hay un mundo así, es mío y de papel.

1 comentario:

Maxi Vittor dijo...

amé el último párrafo, el nombre del blog y el fuck you que aparece en la barra lateral.

volveré, dijo termineitor.