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jueves, junio 23, 2011

Extrañamiento musical.

Hoy, por cuestiones tales como el olvido de una pila en una radio AM, no pude encender mi MP3. Afortunadamente, llevaba conmigo un celular que le perteneció a otra persona -a la que conozco, y más que eso también- por lo que decidí escuchar música en aquel aparato. Seleccioné la primera canción: una de System of a Down, quizás la manera menos agresiva de entrar a ese universo musical incierto (porque no tenía idea de las canciones que había, más allá de algunas que ya había escuchado en ese mismo aparato o de una intuición general de lo que podía encontrar, dado que conocía a su anterior dueño). La siguiente canción fue una de Pearl Jam de la que elegí no mirar su nombre. Inmediatamente después apareció una canción de reagge. No es mi genero predilecto pero decidí dejarla seguir: estaba sumergiéndome en un juego de extrañamiento y alteridad, mi forma favorita de volar (después de todo, la literatura es eso, la esencia de la misma, la literaturnost es básicamente ostranenie, y sí, me puse formalista por un rato). Si ser o no ser es el dilema, me inclino por el ser en otro. Después del reagge pierdo los recuerdos: recupero ahora una canción de dudosa banda, Jeremy (spokeinclasstodaaaaaaaaaaaaaaaaay), Media Verónica -una de esas canciones de las que supe ser adicta en algún momento y el paso del tiempo me había hecho, prácticamente, olvidar, no a la canción en sí sino a sus palabras, sus rimas, sus símbolos-, luego hay una nebulosa infranqueable, aparece Blackbird y su trinidad semántica (cuervos o identificaciones o noches en una reposera mirando la luna) después mi favorita -Don't cry- y para terminar, como no podía ser de otra manera porque la alteridad es así, en algún momento nos ve a lo que somos desde afuera, Seguir viviendo sin tu amor. Al empezar esa canción, y luego de una hora completa de estar fuera de mí, sentí como mi ser volvía a mi cuerpo, de una manera especular, en una especie de movimiento de bumeran poético y sencillo, un círculo, una obviedad. Supongo que de no haber sido de esa manera, en este momento seguiría siendo ese otro que quise ser por una hora. Y en este momento comprendería todo. Recordaría todos esos pedazos que no recuerdo por no haber sido. Intercambios.

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