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domingo, marzo 13, 2011

Crónica de un viaje ajeno III: día 2

Llovió. Por fin, y gracias al cielo -tormentoso- llovió. Bajó también la temperatura, como 15 grados. Eso me hace muy feliz (¡pude volver a usar el pelo suelto sin sudar como condenada!). El día de hoy fue... tranquilo. Dormí hasta el mediodía, comí milanesas, no fui a la merienda closetera porque no me daba el tiempo para volver. Qué tristeza.
Fui al teatro a ver Más respeto que soy tu madre (divertidísima) y previamente vino mi madrina a casa, me devolvió Harry Potter 7 (he decidido releerlo) y me regaló una bella pulsera psicodélica. Cumplí, por otro lado, con mi cometido de comprar la caja para la varita. El vendedor de El Arca, esposo de la que nos atiende siempre, es muy copado, tenías razón.
Comentario al margen: no entendí tu mensaje de a quién vas a votar.
En otro orden de cosas, debo decirte que lo del día enteramente heterosexual quedó justamente, en el día de ayer, por suerte. Hoy volví a mi normalidad, en parte leyendo un foro de mujeres bastante copado y en otra parte caminando por Corrientes a las 11 de la noche. Eso implica que deseo fervientemente que sea 21 porque tengo turno con el médico y que también deseo que ese mes a partir del 21 pase rapidamente. El 21 de abril será un día maravilloso, se ve. Eso que por años el 21 de abril fue el día más odiado del año, luego pasó a ser un día indiferente entre el 20 y el 22. Ahora las cosas se van a poner buenas (ponele).
Mañana haré tu caja, la pintaré, bah. No sé si volvés mañana pero en ese caso te deseo un buen viaje y próspera llegada. Bueno, próspera no es la palabra indicada pero queda adorable. Oh, sí.
Me voy a dormir, el viento hace que las hojas de los patios a los que da mi ventana suenen a mar, el frío entra por la ventana y puedo decir que descansaré con una infinita alegría.

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