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sábado, marzo 12, 2011

Crónica de un viaje ajeno III: Día 1

Hoy te fuiste a Miramar por este fin de semana. En el momento en que me confirmaste la noticia, tuve ganas de llorar. No porque no quisiera que te fueras (sé que lo vas a disfrutar) sino porque luego de estos tres días malos que tuve, necesitaba estar acostada con vos, tranquila, abrazándote. También necesitaba -debido a estos fury days- algo que vos tenés y de lo que yo no tengo ni una pizca. Pero ese es otro cantar. Para colmo, y volviendo al momento en que me mandaste el mensaje, a alguna compañera de trabajo se le dio por poner muchas canciones de La Oreja de Van Gogh seguidas. Vos sabés, ese grupo me recuerda a vos, como me recuerda a vos Ismael Serrano. La razón: ambos te gustan. Y a mí me da un poco de risa.
Hoy, como te dije ayer, tenía reunión bibliotecaria. Fue raro caminar por las calles cercanas a Medrano que tanto me recuerdan a vos, pasar por Genox (o Genos o como se escriba), subir las escaleras del subte, mirar desde lo alto la farmacia abandonada de Corrientes, pasar con el 26 por las primeras 5 cuadras de Medrano entre Rivadavia y Corrientes y todo esto de noche y sin vos. Generalmente las hacía de día y en algún momento, te tenía a mi lado. O te veía por segundos, qué sé yo. Igual disfruté mucho la experiencia, me sentí parte de un mundo extraño pero bello, diferente. Mi percepción redescubrió nuevos espacios iluminados con otra luz. Y sí, para ir viajé en el San Martín. Sola, de noche, a vos que tanto te gusta. De vuelta elegí el 26 y en Primera Junta me subí a un 53. En el piso viajaban dos punks borrachos, en la parte de adelante un policía federal hablaba con el conductor, en la misma parada que yo subió un chico muy bello que bajó en Caseros (debo decir en su contra que era dueño de una voz horripilante). Acabo de llegar a casa hace 24 minutos, apróximadamente. Quizás un poco menos. La reunión bibliotecaria salió bien -no lo había dicho- y comimos pizza. Sufrí mucho el calor en el trabajo y mañana no sé si iré a la merienda del clóset (no se hace picnic porque se pronostican lluvias y la merienda empezaría en lo de Ati a las 17hs... yo a la noche voy al teatro y ni da ir re poco tiempo porque tengo que volver, bañarme, cambiarme y volver a irme. Un bajón). Igual de ir no te preocupes: hoy tuve un día fuertemente heterosexual. Qué embole. Mañana a la mañana voy a comprar la caja para la varita, prometo ser más prolija esta vez. En fin, querido, espero que la estés pasando bien allí. Asumo que llegaste sano y salvo porque recibí un mensaje tuyo esta noche.

1 comentario:

¿Lesbiana? dijo...

Redescubrir es hermoso aunque duela.

Leí toda tu novela cuando recién la subiste, pero me olvidé de decírtelo. Pensé en mandarte un mensaje por facebook, quizás así era más ¿íntimo? pero después pensé que decirte que me había gustado no podía ser algo malo entonces por qué buscarle tanta cosa.

En mi blog me dijiste "te leo". Bueno, yo también te leo.