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jueves, marzo 10, 2011

10 de marzo

Existen fechas en mi vida demasiado importantes; algunas tristes, algunas increiblemete felices. La importancia que les doy no siempre se debe a lo mismo: amores, razones familiares, cuestiones íntimas, expectativas y sueños personales. Si el 10 de marzo hace 5 años se transformó en una fecha para recordar no fue simplemente porque ese día llegó el acontecimiento que venía esperando hacía dos años. No, no fue solo por eso. Fue porque en un momento el tiempo se detuvo y solo quedaron la música, mi corazón y mis lágrimas, suspendidas en el aire fresco de la noche. Fue la primera vez que se detuvo el tiempo en mi vida y solo una vez más volvió a sucederme en lo que va de mi existencia. Esa segunda vez, por otras causas y en otras circunstancias, también cambió un poco mi vida, el curso de mis días, la forma de sentir y ver las cosas. Por eso quizás hoy sea un día importante en mi calendario. Porque aprendí que el tiempo puede dejar de avanzar para eternizar un instante, porque hace 5 años descubrí que el sentimiento que de repente revienta con acordes que empiezan a sonar pueden detener los relojes. Ahí, la traducción de aquel sintagma misterioso encaja. La respuesta a la incógnita era esa, siempre lo fue, 10 de marzo is gonna live forever.

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