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lunes, enero 10, 2011

Diario de un viaje ajeno II: día 5

Volví a dormir mal. Sentía que no estaba durmiendo pero sí lo estaba, tenía pesadillas sumamente reales o sobresaltos. De todos modos no estoy cansada, a pesar de que hoy volví a trabajar y en un rato debo irme al correo a realizar un envio. Hay sol. Por la mañana estuvo muy abrilico de nuevo, nublado y semi fresco. Continuaré ahora con mi búsqueda laboral, aunque cada día me frustre más todo, absolutamente todo. Por otra parte, me siento alegre. No sé por qué, creo que ya dejé de entenderme hace mucho tiempo. Si fuese más alta, me postularía para modelo, total no es para nada estresante, simplemente no se debe comer ni pensar. Bueno, el no comer quizás me cueste un poco. Pero puedo apagar mis neuronas. JAJAJAJA, evidentemente me desperté hilarante. Es tremendo, a veces siento que me traiciono, pero hoy leyendo a Benedetti me encontré con un párrafo interesante al respecto; hablaba de como todos alguna vez y quizás por necesidad o costumbre, se traicionan. Lo citaría pero no tengo ganas.
Mañana retiraré mis camisas, trabajaré y dormiré en lo de Tati. Supongo que debería irme ahora al correo.

10.1.11

1 comentario:

El Poeta Maldito dijo...

Lo de que en algún momento todos llegamos a traicionarlos, lo entindo por una cuestión de que estamos cambiando permanentemente, nuestro cuerpo está en continuo crecimiento, y si hay cambios, nuestra cabeza tiende a pensar de una manera diferente y a reconsiderar aquello que no consideraba antes. Llamarlo traición es bastante duro, o contradecir que tampoco es un pecado, me parece mas muestra acorde de ese crecimiento.

Me gusta tu espacio, mas allá de los delirios que escribís, jajaja! Me gusta mucho tu forma de ver las cosas y algunos de tus gustos. No lo digo por Benedetti pero si por Oasis, mucha gente lo escucha pero no sé si mencionarían Whatever como un tema que suelen escuchar.