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miércoles, diciembre 15, 2010

(nota no importante)

Me pone muy contenta saber que mañana, aunque sea por un día, trabajaré en un lugar donde puedo acceder con el 123 y no con el maldito 182.
Claro, prefiero mucho más al 123 que al 182. De hecho se puede decir que junto con el 53, el 123 es mi colectivo favorito. El 182 dista de serlo.




Entonces me acordé de lo que ya me había acordado un día en que confundí palabras. Recordé mis reflexiones sobre Lacarra y Lacroze. Evidentemente en el curso de mi vida elegí bien los caminos y superé acertadamente los dilemas. El 123 termina en Lacroze.

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