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miércoles, diciembre 22, 2010

Detalle que me hizo sentir en una horror movie

Ah, tomar el colectivo en Liniers por la noche me asustaba, principalmente porque detesto ese lugar (argh, demasiada gente, demasiado calor, bleh). Pero en menos de 15 minutos de espera estaba sobre el rojo 182 Haedo-Palomar x Villa (sí, el ramal más largo). Bueno, tenía tiempo para leer a Cortázar y los folletos y revistas que me habían dado en la marcha. Pasan las avenidas, pasan los minutos y al llegar ya a la zona conocida como Palomar, noto que el barrio del Sitas estaba muy oscuro. Ok, hacía mucho que no pasaba de noche por allí, quizás siempre es oscuro. ¿O eran los vidrios polarizados? No, no había vidrios polarizados, eso era otra cosa. Calles, calles, calles y la única luz era la de los autos. Verano maldito, se había cortado la luz. Y yo tenía que caminar de la parada a mi casa. Empecé a imaginar una película en la que caminaba rápido para evadir pesadillas, empecé a preguntarme si no era mejor bajarme en la estación de Palomar y no en Victorica.
Sigue el rumbo el colectivo y la luz no parecía estar presente. Veo, al pasar por Año y agarrar Victorica, que hacia Marconi había luz. Pero en Victorica no.
Horror, pasamos la primera parada y la luz no estaba. Ahora venía la mía, bajar o seguir, bajar o seguir. Bajé. Las dos cuadras que debía caminar estaban iluminadas. A partir de ahí, todo estaba iluminado.
Lo mío es suerte.

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