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domingo, diciembre 12, 2010

cabos

La contigüidad de los barrios porteños ha sido mi problema desde el día en que olvidé que si caminás por una avenida determinada -que de estar llena de negocios al por mayor más adelante se llena de teatros-, un barrio terminará para dar paso a otro, eventualmente.
Pero eso pasó hace mucho tiempo, en algún momento esa cercanía dejó de tener peso.
Hoy por hoy sale a la luz mi problema con la cercanía de ciertos lugares, y también con la presencia de ciertos seres; solo cuando logro atar cabos (no dos, sino tres y el tercero es la clave porque converge con el que, supuse, no andaba por ahí) entiendo -yo, que sería un cuarto cabo pero desatado del conjunto porque hace tiempo que dejé de estar atada a alguno de los cabos- que el mundo en realidad es bastante organizadito y que la única que cayó del cielo y bien fuera de lugar, soy yo. Claro, porque soy de provincia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Bonito mensaje fuerte. Nunca pensé que era tan fácil. respetos a usted!