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lunes, noviembre 08, 2010

Letras

Me estás dejando sola, hundida en un mar de gente a la que no puedo apegarme, alejada de los seres a los que tanto quiero y quise; me estás dejando seca, triste. Me dejás en este instantes sin deseos de verte, de pisarte, de escucharte. Te amo (¿te amo?) y sé que nací para vos, pero a la vez detesto profundamente eso, me hace sentir una perfecta idiota, una total fracasada. ¿Por qué yo? ¿Por qué esta horrenda simbiosis? no te puedo soltar, no te quiero dejar, me podés hacer feliz -y lo hacés- pero simultaneamente me siento el humano más miserable del mundo a tu lado, inmersa en vos; me siento un pedazo de carne que se condenó a tus palabras hermosas, a las lágrimas de emoción y a la satisfacción de la tarea cumplida, que es la misma que luego destruye cualquier otro tipo de risas, que me esclaviza y destruye mis deseos de seguir amándote. Enamorarme de vos fue y es maravilloso, esplendoroso y a la vez es lo que me aleja de tu existencia. Sí, vos me magnetizás y a la vez me repelés. Quiero seguirte, completarte y a la vez, abandonarte. Porque con vos soy solo vos. Con vos desaparece todo el resto de mí, incluso mis deseos de seguir. Vaya maldita contradicción.
Qué suerte que pronto -ya lo sabemos- nos tomaremos el tiempo necesitado. Para extrañarnos, para desearnos, para añorar rozarnos. Y luego será volver a la esclavitud elegida, al maldito influjo hipnótico que derramás. Nos volveremos a leer.

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