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jueves, octubre 07, 2010

La impaciencia de los tiempos informáticos.

El problema de estas comunicaciones modernas y distantes, es la respuesta en diferido. Una conversación se desarrolla hasta que uno de los dos se va y queda colgado esperando en un buzón uno de los mensajes, queda esperando resolución, quedan palabras atascadas hasta que alguien las retira. Y esos momentos de ansiedad pueden ir de minutos a horas, de un "quizás fue al baño" hasta un "me cortaron la conexión por 3 meses".
La culpa es la no presencia.

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