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sábado, octubre 23, 2010

1.15

siendo la 1.15 am. del 23 de octubre, me doy cuenta que la madrugada me pone medio pelotuda después de que te vas y empiezo a escarbar agujeritos infectados o cicatrices anaranjadas o a saborear perversidades.


Tengo miels de venganzas anidadas en mis huesos, las horas se pasan velozmente (las horas) en la noche, en el sueño ausente, en la suavidad de unas sábanas que no toco. Me pregunto cómo sería la verdadera venganza, sí. Me desvelo intrigada, resolviendo el misterio de porqué algo tan pequeño y dejadoatrás me marea, porqué vos no te sentís igual ante algo más extenso (es que vos ¡ladrón! te sabés victorioso) y también me encantaría estar en tu lugar, que vos estés en el mío, exchange!
Soy verde, soy violeta, soy negro; soy yo un asqueroso bicho que se retuerce y frente a unos ojos, se deforma. Yo no soy yo, yo no soy lo que vos ves ¿Qué ves cuando me ves?
El mismo error, amo cometer. Ya no es error, es acostumbramiento lacerante. Es querer asegurarme que (¿qué). Es desear fervientemente borrar (¿para qué?). Vencer aunque realmente sea vencedora. Aniquilar. Los nidos de rencor. Las nubes de vapor frío. El plato que así se sirve. Utilizar por crueldad. No, yo no.

1 comentario:

Reptile dijo...

Yo también soy un bicho que se retuerce y, frente a unos ojos, se deforma.

Identificada. MUY.