Buscar en este blog

martes, septiembre 14, 2010

Ay ay ay

Yo me río sin sonrisa, yo te digo "ahá" como si nada y no sabés que por dentro me descostillo hilarantemente pero con tristeza. Todo viene al caso de tus motivos y de mi falta de fe. La incredulidad que me embriaga es el mismo convencimiento hipócrita que te enloqueces por tragar. No pregono en contra de los hechos, me indigno frente a la incoherencia. Detesto la hipocresía y amo las caras lavadas, los ojos transparentes, las palabras certeras.
Qué ridículas razones, qué mentira, qué encubrimiento. Como el diablo solitario, entonces sólo me queda reir a lo loco y repetir, y cantar: Ay ay ay qué risa me da.

No hay comentarios.: