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miércoles, septiembre 22, 2010

10 meses

Me resulta raro decir "diez meses". Me parece mucho, una inmensidad desparramada por la vida. Y sin embargo no es tanto. ¿Será a causa de ser un número -el primero en la lista a partir del cero- de dos dígitos? ¿Será que simplemente me resultó extraño porque sí, sin otra explicación y estoy divagando inutilmente?

Siempre divago inutilmente, no sé porqué me preocupo. Siempre, siempre. Es algo constante, como mi pensar en vos: sea para bien, sea para mal, sea para intentar explicar algo a un tercero, o para situar palabras y hechos en contexto, siempre aparecés de alguna peculiar forma. Esa es -y ay, ese que suena debés ser vos- una de las aristas del amor. Muchas de las que experimento. Sé también que hay otras -infinitas- que aún me quedan por saborear, por acariciar. Y quizás vayan a faltarme muchas, porque incompatibles somos los mortales y la infinidad amorosa. La muerte, al fin y al cabo, nos separa y deja mancos los rompecabezas. Pero la perpetuidad de los recuerdos nos acerca a la inmortalidad. Las cartas, los perfumes que solo dos pueden oler en determinado lugar, los besos robados en ciertas calles accidentales, las palabras adheridas a las paredes, los colchones acostumbrados a los cuerpos; aquello invisible para casi todos menos para los amantes inmortaliza la existencia tenemos por finita. Entonces, en el fondo, siempre seremos eternos.

1 comentario:

Reptile dijo...

Ufff... La perpetuidad de los recuerdos! Me mataste! El final del texto me identifica demasiado!

A mí también me encanta Placebo :)

Y sí, hay que leer más a Pizarnik (L)