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martes, agosto 03, 2010

girargirargiratiempo

Girargirargirar a pesar de que eso mismo al mismo tiempo me tire hacia abajo y también hacia arriba. Vos, primer tropiezo. Vos, primer mareo. Vos, primera traición. Vos, primero pero a la vez jamás primero. Un desorden de ordinales, un enriedo descabellado. Los días se mezclaron en esa pila infernal (¿no es gracioso? invierno está separado de infierno solo por un fonema) de calendarios que nunca quemé y que siempre llevo encima, por más que acarreen mala suerte, como los sueños que se cumplen si son contados en ayunas y los espejos rotos debajo de las escaleras. ¿Dónde estábamos? Ah, en el desorden ordinal, en la mezcla de apariciones. Supongo que después de todo eso equivale a las sábanas desparramadas y el preguntar donde quedaron mis medias, ¡mis medias! y llegar a casa sin medias por haberlas olvidado luego de encontrarlas.
Y mis medias y las chapitas con strass y las agujas, y las medias lunas medios días medias tardes. Son un símbolo, sabés. Lo son, del invierno y el descontrol ¡ay mirá qué lindas medias! ¡mirá, de nuevo me ves en este estado primerizo, estudiante de primaria, de estreno, virginal pero virginal jamás!.

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