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sábado, agosto 07, 2010

Flashbacks.

Amanecer, colectivo y primera clase. Subte, beso; subte andén de tren, beso tren. Almuerzo, beso beso -el resto es historia y medias negras de lana- culpa horrenda por fin ¡en aquel momento justo, la culpa merecida y lenta! luego lágrimas y derrumbe; ese día todo se derrumbó. Lo dicho y lo oculto. Lo construído a la luz del sol y los castillos de apasionadas sombras. Y yo, ahí con una edad de estreno y sin saber qué hacer conmigo ni tampoco que ser, pero sabiendo que lo que se venía haciendo, ya no podía ser.
Lo maravilloso de las certezas, es que llegan como un rayo que nos devuelve la vista luego de la ceguera; cuando el río nos arrastró lo suficiente y ya de tanto perder la conciencia, conseguimos una nueva. Pero la gran tragedia es el dolor de comprenderlas, la muda de alma.