Buscar en este blog

miércoles, agosto 04, 2010

El rozar de las cerezas (Smoke in the water, and fire in the sky)

Sonaba algo, no era ni por cerca lo que sonaba siempre. Sonaban al unísono. Y alguien no sonaba nada porque no sé, tendría vergüenza o no habría tanteado el camino. O porque cuando sonaba no respondía. No, el gong no sonaba, chillaban sólo las campanitas. El alma se le escapaba por los ojos al observar como se consumía de a poco ese ser que alguna vez había existido con un sólo nombre, con una perfecta identidad. Ahora era masa amorfa. Ahora se reacomodaba entre tanta suavidad y redondeces, al compás del reflejo desparejo, de los pares repetidos y de los hilos castaños entremezclandose sobre los lunares. Ahora ella era todo y a él le parecía divertido, tan excitante; sobrenatural euforia espectacular. El día gris era de colores en la oscuridad. Quería ser un juego pero todos sabían que no lo era. Los juegos, a los niños. Ella había dejado de serlo el día en que se encontró frente al espejo y... de pronto el espejo se rompía para mostrar que detrás de él (y de todos los ellos que nunca supieron ni podrían haber sabido ser espejos) también había una verdad más allá de la fantasía. No importa. No. Su boca. Tabaco que no era tabaco, pero era fuego; su boca de fuego y diferente pero boca pero labios ¡pero labios por supuesto! y de pronto el tintineo y la desesperación para encontrar algo que, ah no, no está pero no importa. Hola, mucho gusto. Hola, el gusto es mío, no, es nuestro. Sedoso el deslizar de las manos tan finas, armonioso el hallarse enfrente y en sí. El roce amaina y luego enfurece, cual reloj, cual latido. Es ahora que ya no importa mucho -alguien mira y da lo mismo- porque el desubrimiento es mayor a cualquier lluvia ¿llueve adentro, llueve afuera, llueve en ambos lados a la vez?
Pero ¡no!, que no se diga nada más. Sí, por supuesto que hubo aviso. Pero nadie oye avisos tales frente a la fascinación de estreno. Frente a ese gusto a fuego. ¿Fuego? Sí, por favor. Perdurará como originario todo lo que ahora no se esfume. Boca, labio, lluvia, ¿y el humo?
- ¿No hay problema con el humo, no?

No hay comentarios.: