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viernes, junio 18, 2010

Trabajos a pedido

¿No es trágico? La mortal asfixia de cada día en esa caja ahora se enfrentaba especularmente al frío sepulcral del vacío, y la soledad. Pero siempre muerte, siempre peligro de. ¡Qué ternura vil! El estar cerca del fin pero viva, mientras las ruedas devoran las calles y los restos del otoño, mientras pasa la hora excedida en minutos que solo puede equipararse con los constantes kilómetros de asfalto silente. Viva, sí; atravesando cíclicamente todas las potenciales muertes mientras me doy más y más vida, proyección hacia adelante que ahora manejo, elijo, amo. Un torbellino de repente, palabras bellas ¡hermosas!, de chocolate y dulce de leche ¡vocablos cual golosinas, alimento perfecto, vaya si lo es!. Hay veces que no puedo evitar llorar, estremecerme con los recuerdos en mi menor y sonreir al ver que estoy tan sola como el de al lado; ese de al lado que será callado confidente y mejor amigo por lo que dure el trayecto. Ese que no tiene nombre como tampoco lo tengo yo. Durante un tiempo soy nada, un número, un peso o casi dos. Soy nadie para el mundo y soy todo mi devenir hacia mí, también soy mi pasado porque no existe el tiempo, soy la construcción que hace uso de todo lo derrumbado y sigue haciendose algo nuevo pero predestinado también. No, nada termina pero a veces llegan la vereda y las escaleras. La parte en que uno tiene que bajar, volver al mundo. Pero ¡qué importa! si todos los días todo se repetirá automática, estructuradamente. ¡Qué importa que algo termine si en realidad cada día nuevo es el mismo, el anterior y todo el resto de los días de la eternidad! Todas las horas son idénticas, cada fecha ya fue usada y desechada. Lo único nuevo y diferente es el ser móvil y no automóvil. Lo único nuevo es lo que elijo sanguínea pero originalmente. Sólo soy nueva, cada día, siempre y cuando decida serlo.

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