Buscar en este blog

viernes, junio 25, 2010

Seguro de muerte.

Todos los días calcados, la velocidad sádica del tiempo me está enfermando. Siento como se escurre todo bajo mis ojos, como se derrite la vida y cada día me acerco más al último. Y poco a poco temo más, todos se marchitan; yo también lo hago. Más y más cercano está el final de los seres finitos que se encuentran a mi alrededor. Más y más cercana está mi acta de defunción. Miedo, terror y sombría angustia de no poder hacer nada más que esperar o vivir irrumpen en mi cuerpo pequeño, en mi piel pálida, se cuelan entre mis huesos.
Ya no puedo sacarle las pilas al reloj; crecí. Ya no puedo imaginar que existe la inmortalidad; muchos han muerto. Ya no puedo pensar sin temer, ya no puedo creer que siempre siempre todo va a estar bien.

No hay comentarios.: