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domingo, junio 06, 2010

Eternal prize.

- ¿No tenés nada más productivo que hacer, mi estimada?
- Si, evidentemente si, y admito haberlo hecho. Pero es domingo y a veces merezco...
- Si, mentiras mentiras mi amor, no pongas excusas. Deberías estar lejos.
- ... y para colmo hace frío, y estoy mareada. ¿No es adorable?
- No, porque no lo entiendo.
- ¿No es adorable que siga acá y nadie me diga que estoy en lo cierto?.
- Estás un tanto enferma.
- No sé a que te referís, y de hecho puedo estarlo en muchos sentidos. ¡O casi estarlo, mejor dicho!. En el fondo soy demasiado vaga para estarlo.
- Sos siempre el...
- ... el inicio del problema, nomás.
- Exacto, pero a eso no venía el problema.
- Es que no hay problema alguno ¿Acaso no tengo razón cuando digo lo que digo?
- Tal vez, si. También estas correctamente en lo cierto, gramaticalmente.
- Oh, ¿Lo notaste? ¿No es maravilloso? Catarsis por medio de la perfección gramatical, algo que puedo controlar sin necesidad de locura alguna.
- Pero tenés que tener en cuenta que no todo lo podés controlar.
- Por supuesto que puedo ¡Todo! Pero ese todo tiene penas.
- ¿Ah si?.
- Cárcel, lo sabés bien. El asesinato conlleva una pena detrás. Y también soy lo suficientemente vaga como para no desear elaborar un plan perfecto.
- De nuevo, entonces...
- Me quedo en el comienzo de la locura. ¡Es tan sano!

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